¡Hola a todos! Si estáis buscando un lugar acogedor para descansar mientras exploráis Madrid, el Hotel Vivar en C. Mayor, 15, Griñón es una opción ideal que no podéis perderos. A solo 34 km de Madrid, este hotel de 2 estrellas ofrece habitaciones cómodas con todo lo que necesitáis: cuarto de baño privado, aire acondicionado, y conexión a Internet de alta velocidad gratuita. Además, su ubicación es genial, a tan solo 260 metros del Ayuntamiento y a 1 km del Centro Comercial Cubas Plaza.
Imagínate llegar después de un día de aventuras y disfrutar de una buena charla en la acogedora sala de TV del hotel. El Hotel Vivar cuenta con 26 habitaciones equipadas a la perfección, ideales para descansar. Podéis disfrutar de su restaurante y bar, o simplemente relajaros en la sauna. Y si os apetece un desayuno rico para empezar el día con energía, ¡aquí lo tenéis! Con un servicio de limpieza diario y atención al detalle, hacen que cada estancia sea una experiencia agradable. ¿Listos para tener una escapada inolvidable?
Hotel Vivar
Mapa Ubicación Hotel Vivar
Dónde se encuentra el Hotel Vivar
¡Hola, amigos! Les quiero contar sobre nuestra experiencia en el Hotel Vivar, que está situado en C. Mayor, 15, 28971 Griñón, un pueblito cercano a Madrid. Fui con un grupo de amigos a asistir a una boda y, la verdad, elegimos este hotel principalmente por la cercanía. Reservamos varias habitaciones con meses de antelación y, aunque todas superaban los 100€, el precio resultó bastante razonable para lo que ofrecen.
La noche que pasamos allí fue bastante buena. Las habitaciones eran un poco pequeñas, pero contaban con lo esencial: camas cómodas, baño privado y hasta una tele para relajarse un rato. El personal fue un encanto, siempre listo para ayudar y con una sonrisa. Eso sí, hay que tener en cuenta que el desayuno es un tanto limitado. Solo había tostadas, zumo y café, y si querías algo más, tenías que pagarlo aparte. Así que si lo suyo son los bufets variados, quizás se lleven una pequeña decepción.
Por otro lado, un detalle a considerar es la falta de parking privado. Tuvimos que buscar sitio en las calles cercanas, pero no fue difícil; normalmente hay espacio. Al momento de irnos, no encontramos a nadie en recepción para dejar las llaves, así que las tuvimos que entregar al personal del restaurante. Un par de cosas que mejorar, sin duda, pero igualmente nos quedamos con una buena impresión en general y probablemente volveremos si estamos en la zona otra vez.
Entonces, ¿dónde se encuentra el Hotel Vivar? Pues como ya les mencioné, está en C. Mayor, 15 en Griñón, un sitio bastante céntrico y accesible. Si buscan un lugar tranquilo y a buen precio, tal vez quieran darle una oportunidad. ¡Espero que les sirva esta info!
Qué categoría de estrellas tiene el Hotel Vivar
Así que, como te decía, el Hotel Vivar es una opción bastante cómoda si andas de paso por la zona. La última vez que nos quedamos, elegimos una habitación con cama supletoria para cuatro personas. La verdad, fue un acierto, porque la habitación estaba reformada y bastante amplia, lo que siempre es un plus. El baño, además, era de esos que te deja sorprendido: amplio y con ducha, así que después de un día movido, se agradece un buen baño.
Sin embargo, no todo fue perfecto. Esta vez tuvimos un inconveniente porque nos dejaron sin cenar. En otras ocasiones, incluso más tarde, habíamos tenido la suerte de que nos sirvieron la cena, pero esta vez no fue así. Es cierto que el hotel se encuentra un poco alejado de otros sitios donde cenar, así que ahí sí que nos llevamos un pequeño chasco, más teniendo en cuenta que era un viernes por la noche. Yo diría que hay que tener en cuenta el horario, especialmente si llegas tarde, y lo ideal es llamar antes de hacer la reserva.
Pero eso sí, el servicio aquí siempre ha sido muy bueno, y hemos estado varias veces ya. Siendo un hotel de 2 estrellas, no esperes lujos, pero sí es práctico y tranquilo, ideal para un viaje de negocios o en grupo. La ubicación es fantástica, muy cerca de Cubas de la Sagra, lo que hace que sea una buena base para explorar la zona. ¡Definitivamente recomendable para quien necesite un lugar para pasar la noche sin complicaciones! ¡Así que, si te preguntas qué categoría de estrellas tiene el Hotel Vivar, la respuesta es dos!
Cuál es la distancia del hotel a Madrid
La verdad es que la experiencia en Hotel Vivar fue un verdadero desastre. Desde que llegamos, todo fue un poco caótico. No había nadie en la recepción y tuvimos que esperar a que un chico del bar saliera para hacernos el check-in. Y lo más extraño fue que, aunque habíamos pagado ya a través de Booking, lo primero que hizo fue cobrarnos otra vez la habitación. ¡Increíble! Después de todo eso, cuando finalmente logramos entrar en nuestras habitaciones, resulta que no estaban listas. Si habíamos llegado tarde, deberíamos haber podido entrar de inmediato, pero tuvimos que esperar hasta casi las 14:15. Un desastre total.
Y no solo eso, las habitaciones eran pequeñas y antiguas, y algunas tenían goteras. ¡Qué alegría! Y hablando de alegrías, la atención al cliente fue nefasta. Una de las personas de recepción era bastante borde y no mostró ni un poco de simpatía. En un lugar así, esperarías un mínimo de amabilidad, pero no. Al menos el dueño fue algo más comprensivo, porque, sinceramente, con la chica de recepción se las traía. Mentiría si dijera que el lugar no tenía su encanto, porque el pueblo de Griñón es bonito, pero la falta de limpieza y el servicio… ¡uff!
Y si pensabas que eso era lo peor, ¡espera a escuchar sobre el ruido de la discoteca de abajo! Lo pasamos fatal intentando dormir. A pesar de estar en una habitación que parecía bastante aislada, no logramos pegar ojo. Bajé a ver si nos podían cambiar a otra habitación o, al menos, darnos unos tapones para los oídos, pero ni siquiera eso me ofrecieron. Fue un “esto es lo que hay” y ya está. Super frustrante. Al final, ni por asomo consideraría volver a este hotel.
Para colmo, si te estás preguntando cuánto tiempo te llevaría llegar a Madrid desde allí, la distancia es de apenas unos 30 kilómetros, lo cual no es mucho, pero sinceramente, no vale la pena el trayecto por la mala experiencia que obtuvimos en el hotel. Con todo esto, la próxima vez que planifiques un escape a Madrid o un viaje en grupo, creo que te vendría bien buscar en otro sitio. ¡Te lo agradecerás!
Qué tipo de habitaciones ofrece el Hotel Vivar
Así que ya te imaginas lo que me encontré en el Hotel Vivar. Aunque la ubicación es bastante tranquila, el servicio dejaba mucho que desear. Primero, hubo un pequeño drama con la reserva. Prometieron que nos llamarían para resolverlo y, bueno, ya estoy esperando esa llamada desde hace meses. Es una pena, porque con el nivel de atención que ofrecen, te dejas llevar por las expectativas y luego ¡pum! Te das de bruces con la realidad. Entre habitaciones sencillas y un desayuno que más bien parecía una broma, la experiencia se quedó corta en varios niveles.
Las habitaciones son, como dirían, “sencillitas”. Eso sí, como no están bien insonorizadas, prepárate para escuchar de todo un poco. Imagínate que pagas por una habitación que parece sacada de un concurso de "Cómo no decorar". Con solo un enchufe disponible, y un secador que lo único que hace es airear, ya es una mini aventura intentar prepararse para salir. Y no hablemos de la decoración... La pintura desconchada y las manchas en las paredes te dejarán con muchas preguntas que preferirías no responder.
En cuanto al desayuno, me dio una mezcla de risa y tristeza. Un zumo, un café y media tostada por 11 euros. Vamos, que te pones a pensar si sería mejor ir a un bar cercano y disfrutar de algo más nutritivo. El café, por cierto, uno que no volvería a pedir. Sin embargo, conozco gente que ha tenido experiencias más positivas, así que tal vez la… ya sabes, suerte del viajero esté de tu lado.
En resumen, qué te voy a decir, el Hotel Vivar se esfuerza, pero tiene mucho camino por recorrer. Y para quienes se lo preguntan, parece que ofrecen habitaciones bastante mediocres: sencillas, sin grandes pretensiones ni comodidades modernas. Suena como un lugar donde solo querrás pasar la noche y salir a seguir disfrutando de lo que Griñón tiene para ofrecer.
Las habitaciones del Hotel Vivar tienen cuarto de baño privado
Y ya que estamos hablando del Hotel Vivar, no puedo evitar comentar cómo nos impactó su ubicación. Está en pleno centro, es cierto, pero eso también tiene sus consecuencias. La primera noche, el ruido que hacía un aparato fuera fue el protagonista de nuestra experiencia. ¡Era inaguantable! Así que después de mil vueltas en la cama, decidimos pedir otra habitación. Y ahí va la sorpresa: tuvimos que pagar un extra de 10€ por noche. ¡Qué lujo, eh! Pero bueno, al menos esa habitación estaba un pelín mejor... hasta que un cliente de la habitación de al lado decidió practicar su carrera como cantante a las 4 de la mañana. No creo que haya un karaoke que lo supere.
Eso sí, hay que decir que, a pesar de los ruidos y de que las habitaciones son algo básicas, había un aspecto bastante positivo. Los miércoles preparan un cocido completo que es para chuparse los dedos. Si encuentras el momento para disfrutar de esto, no te lo pienses. ¡Un festín rico y a buen precio! Además, la atención del personal fue bastante buena, siempre con esa sonrisa que agradeces después de una larga jornada.
Pero cuando se trata de limpieza, la cosa se complica. A nosotros nos atendían a las 8:30 am y a veces podía parecer una película de terror con gritos en los pasillos. Sin mencionar la vez que encontramos un montón de pelos en las sábanas. Una experiencia "inolvidable", la verdad. Intentar hablar con la recepcionista fue aún peor, ya que su respuesta a nuestras quejas fue muy poco profesional, como diciendo "No puedo hacer nada." En fin, mejor dejarlo ahí, que tengo algunas ganas de olvidar esa parte.
Y respecto a tu pregunta sobre si las habitaciones del Hotel Vivar tienen cuarto de baño privado, te diré que sí, pero ya ves que con tanto ruido y un servicio que deja bastante que desear, puede que no sea el lugar ideal para tus vacaciones. Así que, si buscas un ambiente tranquilo y relajado, quizás quieras seguir buscando.
El hotel ofrece conexión a Internet
Y hablando del Hotel Vivar, ¡vaya experiencia que tuvimos! La habitación que reservamos era pequeña y, sinceramente, la relación calidad-precio dejaba mucho que desear. Por no hablar de esos grifos de ducha y bañera tan viejos que, para colmo, uno de ellos se cayó mientras me duchaba. ¡Increíble! Y si te gusta el silencio, mejor que vayas buscando otro sitio, porque el ruido era constante. Desde luego, nosotros no volvemos.
Por otro lado, hay que reconocer que el hotel tiene algunas cosas positivas. La ubicación es conveniente, con un buen aparcamiento alrededor. Eso sí, la bañera era algo pequeña, así que si eres de los que disfrutan de un buen baño, puede que te quedes un poco corto. Pero más allá de eso, el hotel está en condiciones decentes, aunque no lo suficiente como para que se lo recomiendes a tus amigos, ¿verdad?
Así que, después de una noche llena de sorpresas (no muy agradables, la verdad), nos enfrentamos al desayuno. ¡Y qué desayuno! Una media tostada con jamón y tomate a 4.50€ y un zumo de naranja pequeño por 2.50€. Al final, desayunar dos personas se convirtió en una factura de 18€ que nos dejó boquiabiertos. A pesar de que la camarera era super simpática, eso no compensa el precio exagerado. Definitivamente, no es un lugar al que planees volver.
Y en cuanto a la conexión a Internet, parece que eso depende de la suerte. Algunos huéspedes mencionan que no había nadie en recepción para ayudarte y que la señal era prácticamente inexistente. Así que, si eres de los que necesitan estar siempre conectados, te aconsejo que busques algún lugar con mejor acceso a la red. En resumen, ¡mejor que te lo pienses dos veces antes de quedarte en el Vivar!
Hay algún lugar cercano al hotel que se pueda visitar
Y después de todo esto, no puedo dejar de contarles que, a pesar de las malas experiencias que se comentan, Hotel Vivar tiene su encanto, ¿no creen? La verdad es que he oído que varios huéspedes han disfrutado de su estancia, especialmente porque el personal es súper amable y siempre están dispuestos a ayudar. Además, sus desayunos saludables y ricos son un gran punto a favor. Si eres de los que disfruta comenzar el día con energía, parece que aquí no te van a decepcionar.
En cuanto a la comida, dicen que es rica y viene en buena cantidad, perfecto para esos días de vacaciones en los que el hambre ataca sin piedad. La ubicación también es bastante decente, lo que significa que puedes recorrer los alrededores a pie sin problema. ¡Siempre es bueno poder estirar las piernas después de una buena comida! Y a pesar de ser un hotel de 2 estrellas, parece que la relación calidad-precio es una de sus mejores características.
Claro, está esa otra cara de la moneda que mencionan algunos - habitaciones pequeñas y ruidosas, ¿verdad? Hay reseñas sobre baños que no son los más amplios y la falta de algunas comodidades básicas. Pero, vamos, en todo viaje hay un poco de aventura, ¿no? Si buscas comodidad y tranquilidad, tal vez deberías hablar con el equipo de recepción para buscar opciones que se adapten mejor a tus necesidades.
Y ya que hablamos de los alrededores, si decides aventurarte fuera del hotel, hay varios lugares interesantes cercanos para visitar. A solo un paseo tienes el centro de Griñón, donde puedes disfrutar de un ambiente acogedor y descubrir restaurantes locales. También puedes explorar pequeños espacios verdes que son ideales para un picnic o simplemente relajarte un rato. Así que, aunque suene a un lugar con altibajos, en el fondo podrías sacar provecho de tu estancia. ¡A disfrutar!
Cuál es la distancia del Hotel Vivar al Ayuntamiento
Mira, no quiero ser pesado, pero el Hotel Vivar se ha ganado una mala reputación que no parece que vaya a cambiar pronto. Te cuento, el otro día a unos amigos les cobró 20,10 € por tres cafés con leche y tres tostadas con jamón serrano que, la verdad, estaban bastante normalitos. Cuando yo desayuno por mi cuenta, un café y otra tostada sin jamón no me llega ni a 4 €, así que la matemática no cuadra, ¿no crees? Con precios así, es un sablazo en toda regla. Después de esto, estoy seguro de que muchos de nosotros no volveríamos a pisar ese lugar.
Y hablemos de la nochevieja... La cosa fue surrealista. El hotel anunció que tenías que salir a las 10 p.m. y que volverían a abrir a la 1 a.m.. O sea, tres horas de cierre, pero si no te ibas, te quedabas encerrado. ¡Increíble! Además, no cumplieron y abrieron más de una hora tarde, a las 2 a.m.. Imagínate la situación con familias y menores de edad esperando en la puerta, y sin una disculpa ni un detalle por parte del hotel. Esto ya me parece un asunto de seguridad bastante grave. Definitivamente, es un hotel donde no pienso dejar mis euros.
Y por si esto fuera poco, hay que hablar de las habitaciones. Tuve amigos que se quedaron en una habitación familiar que estaba sucia, vieja y con humedades. La iluminación era un chiste y, además, la seguridad regular, ya que no había nadie en recepción hasta pasadas las 4 p.m.. Para un hotel que cobra alrededor de 119 € la noche, esto se siente como una estafa total. No sé cómo lo ven ustedes, pero yo no lo recomendaría a nadie.
Y ya para cerrar, respecto a tu pregunta, la distancia del Hotel Vivar al Ayuntamiento es bastante corta. Está a unos 10-15 minutos a pie, pero si te vas con esas experiencias y precios, quizás sea mejor buscar algo más acogedor y que te haga sentir como en casa. ¡A seguir buscando!
El Hotel Vivar cuenta con servicios de restauración
La verdad es que vamos a recordar nuestro paso por el Hotel Vivar en Griñón como una experiencia muy positiva. Estuvimos allí desde el 6 hasta el 10 de diciembre de 2023 y la verdad es que a nosotros, a mi pareja y a nuestros hijos, nos hizo sentir como en casa. Sobre todo, el trato del señor Antonio, el camarero, fue de lo más amable y atento que hemos visto en mucho tiempo. Siempre tiene una sonrisa y se nota que le gusta su trabajo, lo que hace que uno se sienta aún más a gusto. Si regresamos a Madrid, sin duda repetiremos, y no sólo por la calidad del servicio.
En cuanto a las habitaciones, sí, son un poco antiguas pero, al menos, muy limpias. No se puede pedir que sean de lujo por ser un hotel de 2 estrellas, pero la ubicación es realmente buena y, además, el hotel es tranquilo y adecuado para niños. Eso es un gran plus cuando viajas en familia; nadie quiere correr el riesgo de que los pequeños se pongan nerviosos por el ruido o la falta de espacio. Los precios son bastante accesibles, así que te ahorras unos eurillos que siempre vienen bien.
Ahora, sobre el desayuno, tengo que decir que nos sorprendió gratamente. Los platos estaban deliciosos y el servicio era, como ya mencioné, de primera. Aunque tuvimos ese pequeño contratiempo con la gestión de reservas, el equipo de restauración hizo todo lo posible para hacer de nuestras mañanas unas más placenteras. Sin embargo, es una pena que el personal de recepción no tenga tanta empatía como el del restaurante. Podrían aprender un par de cosas solo observando cómo el señor Antonio atiende a los clientes.
Y para la pregunta del millón, sí, el Hotel Vivar cuenta con servicios de restauración, y la comida es uno de sus puntos fuertes. Así que, si decides alojarte allí, asegúrate de disfrutar de un buen desayuno y de la atención del personal, especialmente de Antonio. ¡Eso sí que hace la diferencia y marca la experiencia!
Existen instalaciones recreativas en el hotel, como una sala de TV o sauna
Y bueno, siguiendo con lo del Hotel Vivar, puedo contarles que no fue precisamente una experiencia inolvidable. Fui con mi pareja para pasar un fin de semana en la Warner y, sinceramente, no creo que regresemos. Imagínense que la última noche nos quedamos dormidos con la puerta abierta, ¡sí, así como lo oyen! La cerradura ni siquiera funcionaba bien y no nos dimos cuenta hasta la mañana siguiente. Por suerte, no se le ocurrió a nadie abrir la puerta, pero, ¿qué momento de pánico, no? Cuando se lo comentamos a la camarera durante el desayuno, ella subió a ver lo que pasaba, pero estábamos ya bastante intranquilos. Al final, decidimos dejar las maletas en el coche, no quisimos arriesgarnos.
Otra cosa que me dejó un poco decepcionado fue el baño, que era diminuto. No sé cómo habían diseñado ese espacio, pero dos personas no caben cómodamente, especialmente si una de ellas está ocupando el trono, si me entienden. Y luego, la ducha era como si abrieras el grifo de una fuente del pueblo, un poco decepcionante. El mando del televisor no funcionaba y los enchufes eran un verdadero problema; solo tres en toda la habitación, y uno estaba ocupado por la tele, así que el móvil no tuvo otra opción que quedarse al lado del mueble.
Por lo menos, la cama estaba bastante bien y me gustó poder abrir y cerrar las ventanas con una botonera, eso fue un punto en su favor. Aunque, si eres ligero de sueño, prepárate, porque hay un pub-discoteca abajo y el ruido puede ser un desastre. Lleva tapones, creedme. ¡El pueblo es precioso, así que si están buscando un sitio para quedarse, consideren otras opciones!
En cuanto a instalaciones recreativas, aquí viene lo bueno: no esperes encontrar una sala de TV o una sauna. El Hotel Vivar es bastante básico, y aunque el restaurante en planta baja tiene un café y tapas bastante decentes, no hay mucho más en términos de diversión dentro del hotel. Así que si buscas un lugar con un poco de entretenimiento, lo mejor será salir y explorar el hermoso pueblo que lo rodea.
Se ofrece servicio de limpieza en el Hotel Vivar
Y bueno, como te contaba, nuestro grupo decidió reservar bastantes habitaciones en el Hotel Vivar para la boda. La idea era tener todo bajo control, pero ¡menuda sorpresa! Al llegar, resulta que teníamos unos precios cerrados que no respetaron. Imagínate la situación, tras horas de viaje y con las maletas a cuestas, nos dicen que los precios con los que contábamos estaban desactualizados. O sea, en lugar de tener una tranquilidad al llegar, tuvimos que lidiar con un montón de lío administrativo. ¡Qué estrés! Si quieres más detalles, no dudes en mirar las opiniones en Tripadvisor.
Y no sólo eso, sino que, al final, reservamos tres habitaciones dobles y solo tenían apuntadas dos. ¿Me estás diciendo que somos un grupo numeroso y esa fue la mejor gestión que pudieron hacer? Aparte, el desayuno que ofrecían era bastante básico, 20 euros para tres personas, cuando hay una cafetería gourmet cercana que ofrece un menú más atractivo y probablemente más barato. La verdad, si buscas confort, aquí no lo vas a encontrar. Las habitaciones eran más simples de lo que esperábamos y tenían unos baños enanos. En fin, no lo recomendaría si buscas algo cómodo.
Para colmo de males, tuvimos que aguantarnos más de dos horas con gritos y discusiones por los pasillos… puedes imaginarte cómo fue eso después de un largo día. Si vienes a descansar, el lugar parece cualquier cosa menos un hotel. Nos prometieron un lugar tranquilo, pero la realidad era totalmente diferente: música en directo hasta las 2 de la mañana debido a una fiesta en la cafetería. Hablamos con recepción, pero no hicieron nada. Y por si fuera poco, después de todo eso, el desayuno que incluyeron era solo una tostada, un zumo y un café. Pedirle más atención a un café extra parecía una ofensa.
Respecto a la limpieza en el Hotel Vivar, la experiencia tampoco fue muy óptima. De hecho, completando el cuadro, parece que en las habitaciones faltaban varios detalles y se notaba que algunas cosas estaban descuidadas. Así que, si esperas limpieza y un poco de mimos, es mejor que busques en otro sitio. La calidad de servicio en este hotel, por lo que hemos vivido, deja mucho que desear.
Hay opciones de desayuno disponibles en el hotel
La última vez que estuve en Griñón para una boda, decidimos hospedarnos en el Hotel Vivar, que queda en C. Mayor, 15. Vamos, que éramos un buen grupo de invitados con tarifas apalabradas y, sinceramente, me quedé con la boca abierta cuando vi que la novia tenía que lidiar con el tema de los cobros. 80 euros la noche por habitación y los precios parecían ser un capricho de cada uno, ¡una locura! Imagínate la cara de la novia cuando se da cuenta de que a cada invitado le cobran lo que les viene en gana, ¡qué vergüenza!
Y no hablemos del servicio de cafetería, porque eso fue risible. No tenían ni cerveza y, para completar, nos faltaba media carta. Así, con un hambre voraz, íbamos mirando los menús como si estuviéramos intentando descifrar un enigma. La verdad, intentar encontrar algo para comer o desayunar era como buscar una aguja en un pajar; ¡era casi un juego de supervivencia!
A pesar de los malentendidos, hay que reconocer que las habitaciones, así como los baños, estaban recién remodelados. Tenían un aspecto bastante decente para ser un hotel de dos estrellas. Los artículos de higiene personal estaban a la mano, incluso unos cepillos dentales desechables que fueron un detalle útil. Sin embargo, la regadera fue otra cosa: intentar regular la temperatura del agua era como jugar a la ruleta rusa. O salía fría como el hielo o taladraba con agua hirviendo, ¡nunca logré encontrar el término medio!
Y para quienes se lo estén preguntando, sobre el desayuno, la verdad es que las opciones eran bastante limitadas. Te encontrarás con que el hotel no tiene una oferta muy rica, así que no esperes una gran variedad. Si solo te apañas con un café rápido antes de salir, bien. Pero si buscas algo más sustancioso, tal vez quieras darte una vuelta fuera; no vaya a ser que te quedes con hambre otra vez.