La Mariblanca

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¡Hey! Si alguna vez has paseado por la Puerta del Sol en Madrid, seguro que te has topado con la escultura de la Mariblanca. Esta pequeña pero emblemática estatua, que representa a la diosa Venus, está justo al inicio de la calle Arenal y lleva dando vida a la plaza desde el siglo XVI. La actual escultura de mármol blanco es una réplica, ya que la original se encuentra resguardada dentro del edificio de la Casa de la Villa. Pero no te preocupes, ¡esta Mariblanca se las trae!

Además de ser una linda parada para sacarte una foto, la Mariblanca está cargada de historia. El nombre “Mariblanca” proviene del brillo del mármol con el que fue esculpida, y aunque la versión actual se colocó ahí en 1985, su historia sigue viva. Así que, si te sientas en cualquiera de los bancos de la plaza, ¡no olvides dedicarle un ratito a observarla! Ella ha sido testigo de la vida madrileña durante más de 400 años.

La Mariblanca

La Mariblanca

Escultura
4,4
281Reseñas
393Fotos
C. del Arenal, 2, Centro, 28013 Madrid
915 29 82 10
La Mariblanca

Horarios La Mariblanca

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martesAbierto 24 horas
miércolesAbierto 24 horas
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Mapa Ubicación La Mariblanca

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Qué es la mariblanca en Madrid

¡Hola, amigos! Hoy quiero hablarles sobre un tesoro escondido en el corazón de Madrid: La Mariblanca. Esta hermosa escultura de Venus fue realizada en 1570 y tiene una historia bastante intensa, ¡así que agárrense! La estatua se trasladó a España en 1625 y desde entonces ha tenido más cambios de lugar que algunas celebridades en la prensa. En su 1.70 metros de altura, hecha de piedra caliza, se puede ver a Venus con una ánfora en la mano derecha y apoyándose en la cabeza de un niño con la otra. ¡Es una obra de arte preciosa, sin duda!

La historia de la Mariblanca es fascinante. Aunque hoy en día hay varias réplicas por toda España, la más famosa se encuentra en la Casa de la Villa. Originalmente, esta figurita adornaba una fuente monumental en la Puerta del Sol, y por su blancura, desde esa época la gente comenzó a llamarla Mariblanca. ¿Sabías que, antes de encontrar su sitio actual, estuvo guardada en almacenes y viajó por diferentes lugares de Madrid? ¡Menuda aventura!

A pesar de su belleza y majestuosidad, a veces la Mariblanca pasa desapercibida entre tanto bullicio y atracciones en la Puerta del Sol. Es una escultura que llama la atención si uno se toma un momento para apreciarla. Yo diría que el color blanquecino de la estatua contrasta con el ambiente vibrante y ajetreado de la plaza, lo que la convierte en una joyita oculta. ¡Pero hay que saber buscarla, porque con toda la gente y las luces, puede volverse un poco esquiva!

Entonces, ¿qué es la Mariblanca en Madrid? Es, básicamente, una encantadora escultura de Venus, que ha viajado y cambiado de lugar a lo largo de los años, y es un símbolo de la historia de la ciudad. Aunque hoy hay una réplica en la Puerta del Sol, la original sigue siendo una pieza clave en la Casa de la Villa. Si alguna vez estás por allí, ¡no olvides mirar hacia arriba y descubrir esta maravilla entre tanta actividad!

La Mariblanca

Qué esculturas hay en la Puerta del Sol

Y, claro, no podemos dejar de hablar de La Mariblanca. Esa escultura que, aunque es de pequeñas dimensiones, atrae la atención de todos los que pasan. Porque, serás sincero, ¿quién no se detiene a mirar esa representación tan clásica? La figura es una especie de Venus, ataviada con una túnica que deja ver pechos, brazos y piernas, y no se puede ignorar la presencia del amorcillo a sus pies. La original, que era mucho más grande, se encontraba en la fuente de la Fe, pero la copia que ves ahora en la Puerta del Sol tiene su propio encanto, ¿no crees?

Desde que la trasladaron en 1986, parece que ha encontrado su lugar ideal, aunque hay que admitir que una manita de limpieza no le vendría mal. La estatua, hecha de piedra caliza, está elevada sobre un pedestal que lleva una leyenda en letra incisa que dice: "Estatua de Venus, llamada la Mariblanca, réplica y recuerdo de la que presidió esta Puerta del Sol". A mí me parece que, además de ser un símbolo para los madrileños, es una forma de que la ciudad exprese su historia visualmente. Sin duda, Madrid aprovecha cualquier espacio para resaltar su patrimonio.

Entonces, ya que estamos en la Puerta del Sol, ¿sabes qué otras esculturas hay por allí? Además de La Mariblanca, la plaza tiene bastantes detalles interesantes, como el Monumento a Carlos III y es hogar del famoso Oso y el Madroño, que son dos de los emblemas más conocidos de la ciudad. Cada rincón aquí tiene algo que contar, y unos minutos observando estas obras vale la pena. Así que, la próxima vez que pases, no olvides dedicarle un momento a La Mariblanca y a todo lo que la rodea.

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Quién era Mari Blanca

Y hablando de sitios icónicos, La Mariblanca no puede faltar en nuestra lista. Esta espectacular escultura, esculpida en mármol blanco por el talentoso Ludovico Turqui, llegó a Madrid en 1625. Imagina la escena: un carretero de Alicante, Domingo Núñez, cargando con ella en su carro, ¡y encima le descontaron cien reales por llevarla decapitada! Era un viaje complicado, eso no se puede negar, pero al final, la escultura hizo su debut en la Puerta del Sol en 1630 y desde entonces ha formado parte de la identidad madrileña.

Si te pasas por allí de noche, te aseguro que es un espectáculo. Los focos iluminan a la Mariblanca con un resplandor casi mágico, ¡deslumbran a cualquiera que pase por delante! Y, al parecer, no hay que esperar para hacerle una visita, así que no dudes en acercarte y sacar algunas fotos. La energía de la plaza la hace aún más especial, como un punto de encuentro donde los madrileños se reúnen y se sienten en casa.

La historia de la Mariblanca es un poco turbulenta, ya que ha sido trasladada varias veces a lo largo de los siglos. Después de su paso por la fuente del Buen Suceso y la plaza de las Descalzas, terminó en un almacén del Ayuntamiento en 1914. Pero no te preocupes, porque en 2009, recibió un nuevo hogar al inicio de la calle del Arenal, justo donde la ves ahora. Aunque la estatua original sufrió algunos daños en 1984, su restauración fue un éxito, y se hizo una réplica para que siempre puedas disfrutar de su belleza.

Entonces, ¿quién era realmente Mari Blanca? Más que un simple nombre, es un símbolo castizo de Madrid, un ícono pintoresco que ha viajado por la historia. Su mármol blanco la ha hecho destacar, y los madrileños la adoran, incluso la llaman la "novia de Madrid". Así que, la próxima vez que estés por el centro, asegúrate de rendirle homenaje a esta belleza que nos acompaña desde hace siglos.

La Mariblanca

Qué representa la escultura de la Mariblanca

Y hablando de La Mariblanca, es curioso cómo esta escultura ha estado en tantos sitios antes de caer en el lugar que conocemos hoy, en Calle del Arenal, 2, en pleno corazón de Madrid. Es verdad que muchos la ven como una simple copia, y sí, lo es, pero la historia detrás de ella es fascinante. La original, creada por el italiano Ludovico Turqui, está resguardada en el Museo de la Historia. ¡Vaya viaje ha tenido! De estas fuentes artísticas que embellecieron Madrid en el siglo XVII, esta figura ha pasado por múltiples ubicaciones, desde la fuente de las Arpías hasta el Parque del Retiro. Y aunque no la han tratado siempre con cariño, sigue ahí, en su pedestal, con ese blanco tan llamativo.

La verdad es que muchos pasan por su lado sin siquiera darle importancia. Es como el monumento más ignorado en la Puerta del Sol, rodeado de turistas y locales que apenas levantan la mirada. Es todo un símbolo de la ciudad, y sin embargo, parece que pocos saben qué representa. Imagínate si colocaran otra fuente en su lugar original —la que está hoy donde ahora está la tienda de Apple— quizás se recuperaría parte de la historia y se le recordaría a esos aguadores que tanto la usaban. Sería un guiño a nuestras raíces, ¿no crees?

La Mariblanca ha visto de todo: desde ser el orgullo de los locales como la primera fuente ornamental de Sol en 1630 hasta ser un simple trozo de mármol resignado a estar en el almacén municipal por años. Aún así, su nombre popular proviene de la Fuente de la Fe, ubicada frente a una iglesia que ya no existe. ¡Esos tiempos de esplendor donde los madrileños iban a disfrutar de sus aguas! Ahora, aquí nos quedamos con una réplica que, aunque no sea la original, sigue representando una parte importante de nuestra historia cultural. Al final, La Mariblanca es un recordatorio de la conexión entre el pasado y el presente de Madrid, un símbolo de pureza y belleza que nos une a nuestras tradiciones, aunque virtualmente se haya mantenido en el olvido por la mayoría.

Entonces, ¿qué representa realmente la escultura de la Mariblanca? Más que una bella figura, representa la historia y la cultura de Madrid, la conexión que tenemos con aquel Madrid antiguo donde las fuentes eran el alma de la plaza. Un homenaje perdurable a toda una era que, aunque ya no está física, sigue viva en las memorias de quienes paseamos por sus calles. Así que, la próxima vez que pases por delante, ¡no olvides mirar hacia arriba y sonreír a nuestra amiga La Mariblanca!

La Mariblanca

Dónde se encuentra la escultura de la Mariblanca

Y no puedo evitar comentar lo preciosa que se ha quedado La Mariblanca en su nueva ubicación. La han instalado como una especie de reina a la entrada de la calle Arenal, justo al ladito de la Puerta del Sol, y la verdad, toda la puesta de sol que la rodea le sienta de maravilla. Es un lugar que, honestamente, se vuelve un imán para los que pasan por allí, ya sea para hacerse una foto o simplemente para admirar la escultura, que tiene ya unos 400 años de historia. Es fascinante pensar en todo lo que ha visto a lo largo de su vida.

La Mariblanca, como les decía, no es cualquier escultura. Tiene un origen incierto y fue comprada en 1625 para coronar una fuente que ya no existe. ¡Imagínate! Todo lo que ha pasado desde entonces. Esta estatua ha sido objeto de varios cambios de ubicación, y aunque ahora muchos la conocen en su forma replicada, la original se encuentra en el vestíbulo de la Casa de la Villa. El color del mármol blanco le ha dado su apodo cariñoso entre los madrileños, y no hay duda de que su presencia en este lugar es absolutamente imprescindible.

¿Y si hablamos un poco de la estética? La escultura representa a una mujer con atuendos clásicos, y muchos la identifican con Diana o Venus. La verdad es que ese aura de divinidad la hace aún más atractiva. Sobre su pedestal, hay un escudo de Madrid y una inscripción que dice: “ESTATUA DE VENUS, LLAMADA LA MARIBLANCA”. ¡Tiene que ser todo un espectáculo pasar por ahí! Sin mencionar que, por el momento, sigue siendo el único vestigio de la antigua Fuente Monumental de la Fe, que estuvo frente a la desaparecida Iglesia del Buen Suceso.

En resumen, si te preguntas “¿Dónde se encuentra la escultura de la Mariblanca?”, ahora la puedes encontrar justo en la entrada de la calle Arenal, al lado de la emblemática Puerta del Sol, siendo parte del paisaje madrileño y una hermosa representación de nuestra historia. No olvides hacerle una visita; aunque sea de paso, ¡te prometo que valdrá la pena!

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Cuál es el material con el que está hecha la Mariblanca actual

Y, ya sabéis, La Mariblanca es una de esas esculturas que, aunque no la veas de inmediato, está llena de encanto y simbolismo. Situada en el principio de la Calle del Arenal, justo a un lado de la Puerta del Sol, puede que pase un poco desapercibida entre la gran cantidad de gente y esos letreros de tiendas que no dejan de lucirse. Pero creedme, si os paráis un momento a contemplarla, os daréis cuenta de que es un monumento muy elegante que añade un toque de misterio y magia griega a la vida de la ciudad.

Lo curioso es que, aunque la escultura original solía estar en una fuente en la misma plaza, esta copia moderna que tenemos ahora sigue conservando ese aire de historia y mitología que nos hace sentir más conectados con el pasado. Para mí, es un gran ejemplo de cómo Madrid revive su historia gracias a sus obras de arte públicas. ¡Es un recordatorio hermoso de que las ciudades pueden ser museos al aire libre! Si alguna vez estáis paseando por la zona, no dudéis en deteneros a admirarla; no querréis perderos una de las pequeñas joyas que enriquecen el patrimonio madrileño.

Es cierto que a veces, entre obras y carteles publicitarios, La Mariblanca puede lucir un poco deslucida. Pero no dejéis que eso os desanime, porque su belleza innata vale la pena. Puede que no sea la escultura más grande, pero lo que le falta en tamaño lo compensa en simbolismo y estilo. A pesar de lo que alguien podría decir sobre su ubicación, creo firmemente que es crucial pararse a disfrutarla. Al final del día, ¡esos pequeños momentos son los que hacen la ciudad aún más especial!

Y por si alguien se lo pregunta, la Mariblanca actual está hecha de bronce. Así que, además de ser una escultura preciosa, tiene detrás todo un proceso de fabricación que vale su peso en historia. ¡Así que la próxima vez que estéis en Madrid, no olvidéis echarle un vistazo!

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Fotografías La Mariblanca

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