Si estás buscando un lugar auténtico y con encanto para disfrutar de una buena comida en Chinchón, el Mesón de la Virreina es tu parada obligatoria. Situado en la Plaza Mayor y con más de 50 años de historia, este restaurante te ofrece una mezcla deliciosa de cocina internacional y española, con especial énfasis en su magnífica carne. Imagina saborear un steak tartar o unas milhojas de patatas mientras disfrutas de la vista desde su balconada. Además, hay que mencionar que la decoración te transporta a un ambiente torero que le da un toque especial a tu experiencia.
El Mesón no solo destaca por su comida; también por su comodidad. Dispone de cuatro comedores amplios y una terraza exterior para esos días soleados. Si tienes un grupo grande, ¡no te preocupes! Tiene capacidad para cerca de 200 personas y ofrecen tronas para los más pequeños. Y ya sabes, para evitar sorpresas, es mejor reservar con antelación, especialmente si quieres esa mesa en el balcón. Así que, ¿qué esperas? ¡Haz tu reserva y disfruta de una velada única en este rincón con historia de Chinchón!
Mesón de la Virreina
Horarios Mesón de la Virreina
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 10:30–17:00 |
| martes | 10:30–17:00 |
| miércoles | 10:30–24:00 |
| jueves | 10:30–24:00 |
| viernes | 10:30–24:00 |
| sábado | 10:30–24:00 |
| domingo | 10:30–24:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Mesón de la Virreina
Dónde se encuentra el Mesón de la Virreina
¡Hola a todos! Hoy quiero contarles sobre mi experiencia en Mesón de la Virreina, un restaurante que se encuentra en Pl. Mayor, 28, 28370 Chinchón, Madrid. La primera vez que fui, era un lunes tranquilo, así que no había casi nadie. La verdad es que el servicio fue excelente, muy atentos y amables. Pero bueno, eso no lo es todo. Pidió una paletilla de cordero y, aunque estaba buena, sentí que estaba un poco seca, como si hubiera pasado un rato extra en el congelador. Me quedó la sensación de que estaba recalentada, igual no estuve muy espabilada ese día. En cuanto a la comida, yo le daría un 3, el servicio un 4 y el ambiente un 2. No fue la mejor primera impresión, pero no perdía la esperanza.
La segunda vez que volví, la cosa no mejoró mucho. Pagamos 71€, que me pareció carísimo, especialmente cuando solo pedimos seis chuletillas y una simple patata cortada a la mitad. Vamos, que esperábamos algo más de guarnición, como unos pimientos de Padrón o algo así. Lo único rescatable fueron las chuletillas, que estaban ricas, pero he comido mejores. Además, el servicio se tardó un montón en traernos los torreznos, y cuando fui al baño de mujeres... madre mía, había un bicho vivo en el suelo y el grifo del lavabo fuera de su sitio. No creo que vuelva ahí, la verdad. Para ese día, comí lo mismo que la vez anterior: un 3 en comida, 2 en servicio y 2 en ambiente.
Sin embargo, también he escuchado excelentes comentarios de otros amigos que han ido. Uno de ellos hizo la reserva por un día antes y ¡todo fue de maravilla! Dicen que les prepararon una mesa con mirador a la Plaza Mayor, y que la atención de la camarera fue fenomenal. En cuanto a la comida, estaban encantados con el cordero asado, las migas con huevo y uvas y la famosa leche frita flambeada con Chinchón. ¡Vaya delicia! Así que, mi experiencia no fue exactamente la mejor, pero parece que hay quienes han tenido momentos mucho más agradables.
Así que, si están por Chinchón y quieren un lugar singular, el Mesón de la Virreina puede ser una opción, pero ¡ojo! Vean bien lo que piden y no duden en preguntar por sus recomendaciones. ¡Quién sabe! A lo mejor les sorprenden con algo que les haga querer volver. Si buscan su dirección, está en Pl. Mayor, 28, y es fácil de encontrar. ¡Suerte y buen provecho!
Cuántos años de historia tiene el Mesón de la Virreina
Y, la verdad, el Mesón de la Virreina tiene su encanto, ¿no crees? La primera vez que fuimos, nos sentamos en la terraza justo en la Plaza Mayor, y no solo fue por las vistas, sino por el buen ambiente que se respiraba. Era uno de esos días en que un par de cervezas frías y unas tapas son simplemente lo que necesitas después de pasear por Chinchón. Sí, los precios son un poco más elevados — 2€ por café y 8€ por un whisky — pero ¡venga! Es la plaza más bonita de la ciudad, así que se entiende. La atención del personal fue totalmente adecuada; en general, un buen plan.
Sin embargo, no todo destaca como en un cuadro de un museo. Recuerdo una vez en la que pedimos un pincho de tortilla, y bueno, más que pincho parecía una tortilla francesa desabrida y mis dos cañas, que total sumaron 6,50€. No sé vosotros, pero pagar eso por una porción ridícula me dejó un poco desilusionado, sobre todo porque esperas algo más de un sitio que vive del turismo, ¿verdad? El servicio no era el mejor esa vez, así que quizás no se puede tener todo.
En contraste, hay otras ocasiones en las que hemos comido como si estuviéramos en un banquetazo. Los huevos rotos con jamón y el churrasco son platos que vuelves a pensar y te hacen salivar. Y si hay tarta de queso de postre, ¡sólo me queda frotarme las manos! La atención de los camareros siempre ha sido fantástica, y eso le suma muchos puntos a la experiencia general. Ahora, si quieres un buen sabor y casero, ¡apúntate al menú entre semana! Es un planazo.
Y, ahora, en cuanto a la historia del lugar, ¡te cuento! El Mesón de la Virreina cuenta con más de 20 años de historia en Chinchón. Así que sí, es un sitio que ha visto y vivido mucho, y por eso vale la pena darle una oportunidad. Claro, como en cualquier lugar turístico, hay días en los que la cosa no brilla tanto, pero con un poco de suerte y buen ánimo, puede que encuentres ese rincón acogedor que todos buscamos.
Qué tipo de cocina se ofrece en el Mesón de la Virreina
Ya te conté lo bonito que es el Mesón de la Virreina, así que no puedo dejar de mencionar lo agradable que se siente estar ahí. Con esas vistas en plena Plaza Mayor de Chinchón, es el sitio ideal para disfrutar una tarde estupenda con amigos. La comida es de calidad y el ambiente es lo suficientemente ameno como para que no quieras irte demasiado pronto. La verdad, si pasas por aquí, ¡deberías darte una vuelta! Te aseguro que no te arrepentirás.
La carta tiene platos que se llevan todos los aplausos, como el impresionante rabo de toro y el cordero asado. Un verdadero festín para el paladar. Hablando de precios, puedes contar con gastar entre 40 y 50 € por persona, lo cual no está nada mal considerando lo bien que se come. Eso sí, el servicio, aunque suele ser atento, puede tener sus tropiezos; algunos han mencionado que le falta un poquito de experiencia. Pero oye, ¡en general está bastante bien!
Por otra parte, no todo el mundo ha tenido la misma suerte. Hay quienes han salido bastante decepcionados, incluso mencionando que la ensalada mixta les llegó en un estado... digamos que no muy apetecible. Imagina pedir un aderezo y que te traigan uno sucio con una mariposa dentro. Definitivamente, eso es un gran problema y no queremos que te lleves una sorpresa desagradable. Sin embargo, lo bueno es que la experiencia de la mayoría ha sido positiva, y eso siempre cuenta en el balance final.
¿Y qué tipo de cocina se ofrece en el Mesón de la Virreina? Pues, en general, es una combinación de platos tradicionales con toques caseros. Lo que más destaca son las recetas típicas de la región, así que prepárate para disfrutar de lo mejor de la cocina castellana. Si decides pasar un rato allí, ¡no olvides probar esos postres! La tarta de queso y la leche frita son imperdibles. En fin, que hay algo para todos los gustos. Así que, ¡ya sabes! Si te animas, ¡vamos a disfrutar de buena comida!
Cuáles son algunos de los platos destacados del menú
Así que, después de haber disfrutado de una buena charla sobre el Mesón de la Virreina, déjame decirte que este lugar es una joya en Chinchón. La Plaza Mayor tiene un encanto único que hace que tu experiencia sea aún más especial. La decoración del local es como un viaje en el tiempo, lleno de detalles que te transportan a épocas pasadas. Y esa mezcla de aromas que sale de la cocina te deja con la boca hecha agua antes de que lleguen los platos. ¡Huele de maravilla!
Hablando de comida, tienes que probar las delicias que ofrecen. Te aseguro que sus callos son los mejores que he probado, incluso mejor que los de mi madre (y eso ya es decir mucho). También no puedes dejar de pedir el cochinillo, que está crujiente y perfectamente asado. Además, los caldos de la zona que te sirven son el complemento ideal para esos sabores tradicionales que no querrás perderte. Todo esto por un precio razonable, entre 20 y 30 euros por persona. ¿Quién puede resistirse?
El servicio es otro punto a favor. El dueño es un encanto y se nota que hace todo con mimo, sin ser invasivo. En una de mis visitas, el camarero se aseguró de atendernos con mucha amabilidad, incluso tuvo algunos detallitos que fueron un plus para la velada. No es solo comer, es vivir una experiencia. Aunque, no todo son flores, porque hay quienes mencionan que los platos no son demasiado abundantes, lo que puede decepcionarte un poco. A veces, las porciones son justitas y eso puede hacerse notar.
Si te preguntas cuáles son algunos de los platos destacados del menú, no puedes dejar pasar el rabo de toro, o la leche frita flambeada con Chinchón seco, que son verdaderas exquisiteces. También el solomillo y el cordero son bien recomendados, ya que están llenos de sabor y se deshacen en la boca. Y no olvides dejar un huequito para la tarta de chocolate, que está rica, pero no es para los que no soportan el chocolate empalagoso. En resumen, si tienes la oportunidad, no dudes en visitarlos. ¡Esperamos volver pronto!
El Mesón de la Virreina tiene opciones para grupos grandes
¡Y ya te digo que el Mesón de la Virreina es un sitio con su encanto! Su ubicación en la Plaza Mayor de Chinchón es más que perfecta, se siente como un lugar donde uno puede disfrutar de una buena comida mientras observa la vida pasar en la plaza. La camarera que nos atendió en la terraza era un auténtico sol, siempre con una sonrisa y muy servicial, aunque la idea de quedarnos a comer se nos pasó al ver que el menú se disparaba a 30€ por persona. La verdad es que esos precios parecen más dirigidos a los turistas que a los locales, ¿no?
Sin embargo, hay que reconocer que la comida en sí es deliciosa. La última vez que fui, tuvimos la suerte de entrar un poco antes de lo esperado para nuestra reserva a las dos y media. Nos acomodaron en el balcón y fue un placer. Las vistas eran de ensueño y la atmósfera, ¡ni te cuento! Me acuerdo especialmente de los callos que estaban para mojar pan; si sales de aquí sin probarlos, ¡estás cometiendo un error monumental! Y ni se te ocurra dejar de lado las brasas, son lo más. El precio es también bastante razonable, sobre todo para la calidad de lo que ofrecen.
Eso sí, como mencioné antes, no todo es perfecto. La estética tradicional del lugar es muy agradable, pero un par de detalles de servicio y atención se podrían mejorar. Por ejemplo, si vas buscando opciones de comida más diversas o alguna alternativa para intolerancias, podrías tener problemas. Recuerdo una vez que pedí un aperitivo y sólo trajeron algo por la cerveza. Así que, definitivamente hay que tener claro qué quieres antes de llegar.
Y sobre tu pregunta de si el Mesón tiene opciones para grupos grandes, la verdad es que no he visto un espacio dedicado a eso específicamente. Lo más seguro es que puedas encontrar un rincón donde acomodaros, pero hay que tener en cuenta que puede hacerse un poco incómodo si está muy lleno. Así que lo mejor es hacer una reserva y preguntar por adelantado. Pero bueno, si decides ir, ¡te va a encantar!
Cuántos comedores tiene el Mesón de la Virreina
Y hablando del Mesón de la Virreina, es que te transporta a otra época con su característico horno y un ambiente rústico que te hace sentir como en casa. La verdad es que el trato del personal es super agradable, siempre con una sonrisa y atentos a cada detalle. Estar en plena Plaza Mayor de Chinchón es un plus, sobre todo si decides disfrutar de tu comida en alguna de las mesas del balcón, donde puedes deleitarte con las vistas mientras saboreas un buen cordero.
Si hay algo que realmente me sorprendió, fue la relación calidad-precio. Los platos son espectaculares, especialmente el cordero, que no podría ser de otra manera con un horno así. Además, tienen un menú del día que es muy recomendable en comparación con otros lugares de la zona. Personalmente, probé la sopa de Chinchón y el solomillo; verdaderamente llevaban el sabor a otro nivel.
Todo eso, sumado a que el lugar tiene un ambiente acogedor, hace que quieras volver. La chimenea es un buen detalle para esos días fríos, y el hecho de que hagan el pan allí es simplemente la guinda del pastel. La elección de postres también es genial, aunque me dijeron que solo la tarta de chocolate no es casera, lo que no afecta a la experiencia general.
Ah, y si te preguntas cuántos comedores tiene el Mesón de la Virreina, son dos pisos de comedor que, aunque al entrar parece que es pequeño, una vez que estás dentro, el espacio se siente mucho más amplio. Así que, ya sabes, si quieres disfrutar de una comida rica en un entorno lleno de historia, este es el lugar. ¡No te lo pierdas!
Hay una terraza exterior en el restaurante
La verdad es que el Mesón de la Virreina se ha ganado mis cinco estrellas y un lugarcito especial en mi corazón gastronómico. Si andas por Plaza Mayor, 28, en Chinchón, no dudes en buscarlo. Es una joyita perfecta para probar comida rica y pasar un buen rato. El menú del día a 25 euros puede parecer un poco elevado, pero te aseguro que la experiencia y la calidad de la comida lo hacen valer cada euro. Alli disfrutarás de un primer y segundo plato, postre y bebida que, créeme, te dejarán con ganas de más.
En mi última visita, el gazpacho me sorprendió gratamente, y el revuelto estaba para chuparse los dedos. El cordero asado estaba bien, pero lo que realmente se llevó la palma fue el bacalao que estaba, y cómo decirlo, ¡riquísimo! Y si eres fan de los postres, no te pierdas la tarta de queso, ¡estaba de pecado! Aunque, te aviso, la leche frita... mejor la dejas pasar, no es la mejor opción.
El ambiente siempre ha sido acogedor, con un trato correcto y un personal muy educado. A veces, uno escucha cosas malas de un lugar, pero mi experiencia fue todo lo contrario. Todo el mundo fue amable y atento. Además, tienen una balaustrada con vistas a la plaza que es genial. Imagina comer ahí, disfrutando de la belleza de Chinchón.
Oh, y una pregunta que suele surgir: ¿hay una terraza exterior en el restaurante? Sí, la buena noticia es que puedes comer en su balcón con vistas a toda la plaza. Un detalle que no solo suma, sino que hace que la experiencia sea redonda. Repetiré sin duda, y te lo recomiendo de corazón.
Es necesario reservar con antelación para visitar el Mesón de la Virreina
Y bueno, si te soy sincero, el Mesón de la Virreina tiene sus altibajos. Una vez me pasé por allí y, aunque el ambiente era muy agradable, especialmente si te sientas cerquita de la chimenea y mirando hacia la plaza, la comida no estaba a la altura. La verdad, la relación calidad-precio dejaba bastante que desear. Pedí una ración de chuletas de cordero por €20 y, para ser honesto, la cantidad era ridícula. Aunque al comentárselo al dueño, se cortó un poco y nos trajo un plato con algo más, la excusa que dio fue un poco floja. En general, parece un sitio pensado para turistas al que le han dado demasiado protagonismo.
Por otro lado, cuando fui en otra ocasión, ¡vaya que sí acerté! El cordero lechal y el cochinillo estaban de llanto, de lo buenos que estaban. Nos sentamos en la terraza y las vistas hacia la plaza eran preciosas, con un servicio realmente amable. Un camarero que nos hizo sentir como en casa. Si me pregunta alguien si volvería, la respuesta es un contundente sí, pero con la miradita a sus platos antes de pedir. ¡Ah! Y no te olvides de los entrantes: esas habitas con jamón y foie son un must.
A pesar de algunas experiencias que cuentan que no son tan buenas, también hay otras que brillan y bien brillantes. En resumen, el lugar puede estar bien si te decides por lo seguro, como los platos castellanos. Pero si tu bolsillo no quiere sufrir, ve con cuidado porque el precio puede llevarte a un susto.
Y ya para ir cerrando, si tienes pensado visitarlo, te aconsejo que reserves con antelación. En las épocas más concurridas, como los fines de semana y festivos, se suele llenar bastante. Al final, prefieres evitar esperar con el estómago rugiendo, ¿no? ¡Así que ya sabes!
Qué capacidad tiene el restaurante para recibir a los comensales
La verdad es que el Mesón de la Virreina es un lugar espectacular, y no lo digo solo porque esté en plena Plaza Mayor de Chinchón, sino porque rezuma historia por los cuatro costados. La relación calidad/precio es ***estupenda***, y si no te has dejado tentar por su famoso cordero y el rabo de toro, de verdad, ¡estás perdiendo una experiencia increíble! Imagínate comer en los balcones mientras disfrutas de las vistas a la plaza... eso es algo que no se olvida.
Y no puedo dejar de mencionar a Yoli, la camarera que nos atendió. Era ***encantadora***, atenta y siempre con una sonrisa en la cara. Desde el primer momento nos hizo sentir como en casa. Es el tipo de atención que convierte una buena comida en una experiencia memorable, y sin duda ella fue una gran parte de eso. Si vas, asegúrate de que Yoli sea tu camarera; ¡verás que no te arrepentirás!
Aunque hay opiniones disparadas sobre el lugar, nosotros nos llevamos una ***experiencia de 5 estrellas***. La comida, el ambiente, y el servicio fueron impecables. Hasta celebramos un cumpleaños allí y el menú que pedimos fue un festival de sabores: desde el churrasco hasta el flan casero y la leche frita. Además, como fue un día especial, pudimos ver una corrida de toros desde nuestra mesa. ¡Definitivamente hay planes que merecen ser repetidos!
Ahora, si te preguntas sobre la capacidad del restaurante para recibir a los comensales, te cuento que el Mesón de la Virreina puede acomodar a un buen número de personas gracias a sus balcones y el espacio interior. Por lo general, se respira un buen ambiente y nunca te sientes apretado. Así que si planeas ir con amigos o familia, estarás en el lugar indicado, ¡cada mesa tiene su encanto y las vistas son una maravilla!